Perder nos atina el temple y nos hace más fuertes...
Con una ocurrente constitución, un nuevo nombre para el país, más soldados, más armas, más cubanos, más promesas, más policías, más “igualdad”, más comunismo, más delincuencia, más esperanzas, más brujas y magos, más y más... Pero, el pueblo sigue miserablemente con hambre y a la luz de la velas, las balas son como estrellas. Y otra vez más, se repite la triste historia de los caudillos bolivarianos de Venezuela...
Si antes las similitudes fís
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