Isla de La Palma, 1989. Adrián Betencourt es un joven astrofísico obsesionado con la búsqueda de vida inteligente en el universo. Junto con su amigo Severiano, trabajan en las instalaciones del Roque de los Muchachos ajustando los equipos técnicos de los telescopios. Adrián se refugia en la bebida para sobrellevar su fallido matrimonio con la asistente de vuelo Erika Sørensen. La mayor perjudicada es la hija de la pareja, Laura, una niña inteligente y llena de vitalidad.
En el décimo cumpleaños de su hija, Adrián desaparece sin dejar rastro. Al día siguiente, la policía encuentra el coche de Adrián abandonado en la cuneta de la carretera y Severiano, su compañero de trabajo en el telescopio, comienza su búsqueda de inmediato.
Han pasado 30 años. Laura ahora tiene 39 y una hija adolescente de 15, llamada Sara. Está separada de Fabbiane, un amor de juventud, el cual trabaja como guía turístico en la ruta de los volcanes de Fuencaliente. Mientras, en el Parque Natural de Timanfaya de Lanzarote, aparece un hombre desorientado. El teniente Gálvez de la policía local, le interroga para saber cómo ha llegado allí. El hombre sin identidad no recuerda nada. Tras horas de interrogatorio le dejan en libertad.
Días más tarde, el misterioso hombre aparece caminando por la playa de Tazacorte en La Palma. Entabla una breve amistad con Sara y la joven lo invita a su casa. Cuando Laura lo ve entra en pánico, es la viva imagen de Adrián. El único incoveniente es que el hombre, que dice ser su padre, es más joven que Laura.
All rights reserved