El hombre que quiere morir espera en la playa, se deja embaucar por el fondo del mar. No tiene prisa, sabe que el combate está amañado. No quiere seguir empalado en la vida, se sabe dichoso y lo hará a su manera. Sabrá rebosarse de vida hasta que su corazón reviente. Fuma cigarrillos como el que mete balas en un revolver, ya no tiene gracia revolcarse en el ESTAR, quiere quitarse este mal vicio por sobredosis; así quiere librarse de respirar, respirándolo todo, todo el humo y todo el alcohol y t
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