Escuchaste las olas del mar rompiéndose en un vacío sideral, abisal, que se perdía en la oscuridad de la noche sin fin, y tus ojos no pudieron apartarse ya más de ese oleaje, de ese ir y venir, entre los cuales, tú, Efialtes, empezaste a suspirar frente a una espera desconocida, frente a la búsqueda de la llegada de aquello que desconocías, como si, algún día, pudieras identificar la ola correcta. Como si, algún día, ésta al fin llegase y no te hallase muerta. La playa, perdida de arena, extravi
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0