Todos tenemos algún miedo, y, por diminuto que sea, estos entes (los descritos en la historia) aprovechan esa entrada, no para apoderarse de tu mente, ni de tu cuerpo o tu alma, ellos quieren tu temor, ellos quieren ese leve temblor que sentiste en tu cuerpo alguna vez, por eso es preferible que te calmes y simules que nada pasa, es mejor que no corras o grites, aunque sientas ese frío o calor anormal, o esa mirada in- localizable, mejor estate callado, levántate y camina a paso lento hacia donde no estés solo, puedes mirar al piso, a los lados, al frente, o atrás, pero nunca ... nunca mires hacia arriba.
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