Cada vez que oigo a un artista, ya sea poeta, pintor, novelista, arquitecto, escultor, compositor, etc., calificarse a sí mismo como «creador» no puedo dejar de sentir un poquito de vergüenza ajena; si me paro un momento a analizarlo me parece una impudicia, una falta de rigor filosófico e intelectual, cuando no estúpida presunción, puerilidad, inconsciencia o simple vanidad.<> Y no es que la cosa sea como para rasgarse las vestiduras, tampoco hay que dramatizar, pues, según el diccionario de la
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0 (Spain)