A veces, basta con un pequeño aleteo, una mirada, una llamada, un suspiro a media noche. A veces, basta con un Lo siento, con un Te echo de menos, con un No podía más. Basta para que la rueda siga girando, para que los engranajes encajen de nuevo chocando entre sí, limando asperezas. A veces, basta con una noticia, basta con un toque de atención. A veces, solo basta. Pero no es suficiente. Pedimos demasiado. Buscamos demasiado. Y aquí estamos, hoy igual que ayer, incompletos e insatisfechos.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0