Al despertarse por las mañanas, corría para mirarse en el espejo, que siempre permanecía en el mismo lugar.
Sufría cuando su cara no lucía igual como de costumbre, parece que el correr de los años, le estaban haciendo daño.
Su rostro lucía más hinchado, unos kilos más, algunos zurcos por el borde de los labios, algunas arrugas por la frente, el cabello, haciéndose, más fino, más escaso... el anuncio del otoño, estaba llegando, había que decirle adiós a la hermosa primavera, que tantos años la llenó de alegría por los verdes campos.
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