DIANA, es una extraordinaria, creativa, perseverante e impaciente Diseñadora de Modas de 39 años que se ha ganado una fama de mal genio, que poco le importa. Muy al estilo de Miranda Priestly en The Devil Wears Prada, para ella la vida es el trabajo y el trabajo, su vida. No tiene novio, no se le conocen amistadas y su familia ni siquiera la llama. Ella, tampoco los llama, vale acotar.
Justo el día que cumple los 39, llega a su oficina un paquete con un Despachador de Courier. Su Asistente Personal, VANESSA, le lleva el paquete y lo deja sobre el escritorio. Diana, sin prestarle atención a lo que llegó, ni al remitente y luego de hacer un repaso mental sobre si esperaba o no un paquete, lo tira en la basura y prosigue con su labor diaria.
Entrada ya la noche, Diana va saliendo de la oficina, cuando sin querer, tropieza con su pie el cesto de basura, haciendo que el mismo caiga al piso y se salga el paquete. Es ahí, cuando Diana decide prestarle atención al envío y lo toma, abre y saca una sorpresa que le cambiará radicalmente la vida a esta mujer engreída.
Entre sus manos reposa el Recetario de Postres de su abuela, CHARO.
Las lágrimas comienzan a rodar por las mejillas rojas de Diana, mientras trata de contener el llanto. Cada hoja que pasa es una vuelta al pasado, un recuerdo que aflora perdido en su memoria. Es darse cuenta que por orgullosa perdió los mejores momentos de su vida y su pasión infantil por la repostería.
Al final del diario, la dirección de un lugar y una petición: Por favor, vuelve a tu casa.
No más terminar de leerla, Diana toma sus cosas, y llevada por un impulso, conduce a un pueblo fuera de la ciudad, hasta una casona abandonada, donde la espera un señor mayor llamado Matías, para hacerle entrega de unas llaves y decirle unas palabras que le retumban en el corazón: Te estábamos esperando.
Cuando Diana atraviesa la puerta de la vieja casona, cruza un umbral hacia los recuerdos de su niñez en la cocina al lado de su abuela. Los múltiples sabores y olores de la repostería inundan su alma, su corazón y su mente, y la conducen a un viaje mágico de vuelta al calor del hogar y a los mejores momentos de su vida.
Una historia cargada de nostalgia y sencillez, donde Diana, a través del recetario de su abuela, rememora lo dulce de la vida y se reencuentra con su pasado y con la persona que más ha querido, EMILIO.
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