Desde hace algún tiempo me los voy encontrando por las calles, suelen ser de mediano o pequeño tamaño, muy diferentes entre sí pero con mucho en común; el olor a nuevo, su cuidado diseño, la originalidad y las toneladas de ilusión.
Me suelo acercar despacio, como quien acecha una presa; valorando la ubicación, calculando la inversión, con una sonrisa en la cara y los dedos cruzados.
Algunos son producto de un estudio profesional, con todos los detalles controlados, determinados y decididos por
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