"No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré." Eso me soltó ella. La discusión había sido dura, ninguno quisimos dar nuestro brazo a torcer y empezamos a usar la artillería pesada; aquello que sabíamos, más, dolería al otro. -¿Ya lo habéis solucionado? -No, aun no. Ya llevamos dos meses así, doctor. - ¿Por qué empezó? - Ni me acuerdo. Si no recuerdo mal estábamos en casa los dos,
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0