El atún es uno de los de los animales más consumidos en la zona de Tarifa, Zahara de los atunes, Conil de la Frontera, Barbate, y el resto de la costa de Cádiz.
A pesar de su rica gastronomía, el atún es otra de las especies que sufre las consecuencias del cambio climático y la pesca descontrolada.
El calentamiento global y la presión pesquera harán que en 2050 el número de atunes desciendan un 36% y el tamaño de esa especie se reduzca un 15%.
Según el WWF, la extinción ecológica de esta especie tendría un efecto en cadena imposible de predecir en los ecosistemas del Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Golfo de México, y conllevaría consecuencias graves para muchas otras especies de la cadena alimentaria.
Por ejemplo, las orcas que atraviesan el Estrecho de Gibraltar han cambiado su comportamiento, y están acercándose cada vez más a las costas, incluso a los veleros, la mayoría de las ocasiones en busca de alimento, ya que éstas se alimentan, entre otras cosas, de atunes.
La presencia de los voladores (que sirven además de alimento a los atunes), aluden además a la libertad, y a la presencia de estas especies en nuestras costas.
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