Paula vive encerrada en su pequeño estudio. Le da pánico salir incluso al balcón. Su única compañía, un hámster que no deja de girar en la rueda de su jaula. Su rutina diaria se ve alterada cuando en el edificio de enfrente, separado del suyo por apenas un metro, se instala un hombre mayor, Pedro, en silla de ruedas. Una noche de tormenta, con la ciudad totalmente vacía, Paula descubre por la ventana el cuerpo de su vecino tirado en el suelo. Ni se plantea salir a la calle. Saltar de un balcón a otro parece la única solución.
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