¡Oh, noches,
que a lunas invitas.
¡Oh, noches!,
que a lunas invitas,
y con lluvia de estrellas
mi sueño amamantas.
Con ráfagas de sangre,
que los astros arrastran,
reflejos de nácar,
que de los cirros emanan,
y aves cantoras,
que las noches acallan.
Estrella, que en mi sueño hablas,
centelleas, y palpitas mi alma
y extasías el nervio
que corre por mi entraña,
y sedada me muestro
en la silente almohada.
En ese silencio
se escucha una plegaria,
con misterio, el céfiro,
a la noche le habla!.
Y el pájaro sigiloso,
en el árbol se calla,
apagadas las caras
y las místicas moradas,
de pinceladas anubadas,
que tus estratos entretallan.
Cielo rumoroso
de nácares y rubís
que se aferran con besos,
con líricos romances
que en tu silencio traman.
¡Cuantas cosas... se quieren decir!
¡Oh, noches!
que a lunas invitas,
y con lluvias de estrellas,
mi sueño amamantas.
Cubres de sombra,
el inmenso espacio,
y son tuyos los secretos,
que el clamor de los luceros
ardientes emanan,
de carnes candentes,
los piropos y besos,
que encelados se regalan
Nos cubres, con manto lacio,
y un ensueño me sacas,
con tu canto místico,
me haces dormir,
me sosiegas
y la saña aplacas
en la morada de mi alma,
cubierta con toga
de seda de plata.
Regresa, la noche inspirada,
y la estrella
de voz lunada
algo nuevo, arranca de mi.
Místico renuevo
que nos hace fluir,
tu noche muda
reclama y anuncia
un nuevo resurgir.
¡Oh, noches!
que a lunas invitas,
y con lluvia de estrellas
mi sueño amamantas.
All rights reserved