Resultaría fácil, demasiado fácil. Colocarme el chándal, salir a pasear con mi perro, dar de comer a las palomas del parque, ver a los chiquillos jugar, desayunar sentado en un banco tomando el sol… muy fácil, recomendable incluso. Volver a casa, regar las flores secas con una sonrisa y por la noche bañarme en perfume, estrenar una camisa dejándola entreabierta, peinarme con humedad extrema… asaltar la banca de los corazones descubiertos. Extremadamente sencillo. Marcar los tiempos previstos a g
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