Hace unos pocos años, apenas 15 ya, cómo pasa el tiempo, jugaba en la calle al fútbol con unos chiquillos. Como siempre, nadie quería ser portero, y esperábamos a que alguien se pusiera de guardameta. Un anciano pasó caminando en ese momento, y se quedó parado en la portería mirándonos sin decir nada. Nos quedamos extrañados, y tiernamente le preguntamos: "¿se pone de portero?". Con un leve gesto de cabeza nos dijo que sí. Era extraño ver a un abuelete jugando entre chiquillos y un par de jóvene
All rights reserved