No hay fin de año en Arcoíris.
Las razones son obvias, el tiempo carece de verdadero sentido cuando se doblega a los caprichos oníricos.
Sin embargo, dónde todo es posible ni siquiera una afirmación como ésta es inmutable.
Quizás como burla a la inherente fragilidad del mundo real, o tal vez como simple reafirmación de omnipotencia, hay quien decide celebrarlo.
No en un momento concreto, ni con una duración determinada, lo que sería ridículo en sí mismo, sino como un simple acto de trasgresi
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0