CRUCE DE CAMINOS
Es por nuestras decisiones
que cambia nuestro destino.
Y la culpa es sólo nuestra
si erramos el camino.
El camino que tomemos
tiene infinitos desvíos,
y detenemos la marcha
cargados de desafíos.
Hay un camino a la izquierda
adornado con mil flores,
y un camino a la derecha
de colores seductores.
Y la duda me detiene.
Parecen buenos caminos.
Al final elijo uno.
Quizás por aquí me arruino.
He elegido el de colores,
quizás por la extravagancia.
Me recuerda los setenta
con su sutil elegancia.
La locura de los hippies
con su música y su paz.
Ellos ya plantaron cara
a esta burda sociedad.
Sigue el camino, y elijo
un desvío alternativo.
Quizá no sea el más sabio,
pero es más definitivo.
Me alejo de los colores
y me alejo de las flores.
Busco algo más sincero
que no venda mil favores.
Camino entre la penumbra
con la mente despejada,
y aunque el suelo sea incierto
mi alma va iluminada.
Porque al final del sendero
no hay premio ni castigo.
Sólo queda lo vivido...
y el valor de ir contigo.
J. R. Félix de la Rosa
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