Cada vez que llega una crisis, aumenta la demanda de efectivo por la desconfianza en los bancos. Pero, la crisis actual tiene origen sanitario, y, además, requiere de una limitación de los contactos entre personas.
El pasado mes de febrero, la decisión del Gobierno chino de lavar, desinfectar, e incluso destruir monedas y billetes para evitar la propagación del coronavirus, nos dio la primera pista: la pandemia podía dejar importantes secuelas en el uso del efectivo.
Y, pese a que la Organizac
All rights reserved