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GODIVA
07/22/2020
Nunca me había detenido a pensar el valor real que tiene la sexualidad propiamente dicha. SE-XUA-LI-DAD. La palabra por si sola asusta, y es que la hemos transformado en un verdugo para algo que es vital en nuestras vidas, tanto biológica, como psicológica y emocionalmente. Sexualidad, un hecho que para mí implica libertad, pero hemos cometido el error de transformarla en el simple hecho de satisfacción propia, como quien toma un pedazo de tarta del refrigerador en un arrebato de antojo, y que a su vez es algo tan tabú que termina siendo un acto de anarquía y libertinaje. Dejemos las mentiras de lado, todos pensamos en sexo al menos la mitad del tiempo, lo necesitamos. Ahora vienen tres interesantes interrogantes: dejando de lado las cantidades de infinitas poses, juguetes y personas, ¿Haz disfrutado realmente del buen sexo? ¿Sabes cuál es tu sentido de sexualidad? ¿Qué es el sexo para ti? Y después de todo eso ¿Has descubierto tu verdadero yo? No hay respuesta. Es difícil tirar la máscara donde cada uno de nosotros se esconde, donde creamos un espacio distinto a nuestra realidad, donde vivimos lo que queremos vivir a viva voz... Pero escondidos. Es una experiencia privada, única e individual. Como todo, el camino es largo pero el destino es realmente sorprendente. Y es aquí donde me hago la pregunta más importante de todas: ¿Seremos lo suficientemente valientes para descubrirlo?
Habrá que averiguarlo.
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