Una vez que salió de la Sala de los Pactos, frey Kaistos se encaminó a su laboratorio. No había entendido nada: primero, por lo que le habían dicho, le iban a hacer preguntas, pero la realidad es que no le habían hecho ninguna; segundo, estaba aquel chambelán que no le había causado ninguna buena impresión; y tercero, había visto que tenía buena relación con frey Sabelior. Y para terminar, el mensaje del Abad.
Sin que se diera cuenta, el perro le había seguido. Había salido detrás de él en sile
All rights reserved