No puedes recordarlo, Juan, porque entonces no habías nacido aún. Una enfermedad asolaba el mundo. El gobierno, tras meses de mensajes tranquilizadores, había descubierto que la plaga estaba aquí y no habría más remedio que encerrar a la población. Luego los jueces declararían ilegal el confinamiento por una cuestión de forma, pero en aquellos días se detuvo incluso a quienes habían convertido un alto monte en su eremitorio.
Es por eso que nos sentimos enormemente afortunados cuando pudimos sal
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