Ya ha terminado la Navidad, época de luces, reuniones, risas, sonidos, ¿sonidos? estruendos en ocasiones, y es que la fiesta y la diversión van ligadas de forma inquebrantable a los fuegos artificiales. Sobre todo en España, donde no concebimos cualquier tipo de fiesta sin pirotecnia. Y, no nos engañemos, es muy bonito. Personalmente me gustan mucho, disfrutamos del espectáculo, se nos queda cara de embobamiento permanente mientras los miramos y acaban y nos vamos a casa tan tranquilos. Pero, un
All rights reserved