Cae la lluvia.
De esas lluvias que tras un intenso azul, parecen inventar el gris.
Confetis de arena y sal, besos enlatados con sabor a hierro o a sangre, verano envuelto con papel de regalo en la eterna tarde de un niño. Desde una chistera empiezan a tejerse chaquetas desde los tirantes, los edificios se alzan sobre escaleras de picas, aparecen bandoneones descamados como pescados olvidados en la red del alba, los cláxones suenan apresurados por escupir el camino de vuelta. La piel se despoja
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0