Deberle a Leviatán es tener una deuda con el infierno.
A un hombre oscuro, sin sentimientos y que cullos principios se basan en poder, guerra y grandeza... Es difícil saldarle alguna deuda.
Sin compasión, sin debilidades y sin corazón. Hombre de pocas palabras y de vida tan reservada que ni su propia mano derecha sabe su nombre real, por lo cual es llamado como uno de los príncipes del infierno "Leviatán".
Su nombre hace temblar, temer y huir, por tanto cuando se le debe, se le ofrece lo más valioso que se posea y solo queda rogar que lo acepte.
Él la aceptó a ella, tan inocente y pura sin tener idea del fuego que la habita.
Él es oscuridad, ella es fuego y ambos conforman un infierno.
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