Foto por Neil Moralee En mi casa no hay cucarachas. Y si con alguna, para su desgracia, me encontré en cierta ocasión, no tardé en darle caza y finiquitar sus planteamientos más existenciales. Pobre... No le di tregua ni siquiera para un breve funeral. Bajé luego a comprar veneno en la tienda de los chinos, por si acaso alguna otra tenía la feliz idea de adentrarse en mis dominios. No sé por qué, aborrecemos tanto a estos aminalejos de inquietas antenas y pendoneo nocturno. Supongo que porque no
All rights reserved