LA CIUDAD MÁGICA
Alguna vez fueron felices.
Cuando se conocieron, ella le escribió los Cuentos de la Ciudad Mágica. Él la amó del único modo que sabía, manipulador, posesivo. Ella aceptó aquel statu-quo, pensando que quizá el amor era eso...
Transcurrieron los años, y él era más y más poliédrico. Ella llegó a hacer invi-sible su trabajo, aislarse, rendir cuentas, sentir miedo...
Un día, ella se despertó del trance. Gritó hasta quedar afónica. Golpeó las paredes. Partió espejos. Se miró desde fuera.
Se retomó a sí misma y escapó, salió a la Ciudad Mágica, para vivir los cuentos que antes sólo había escrito.
*
All rights reserved