Terminamos la noche en la cama, con varios orgasmos y agujetas por todo el cuerpo. Apenas pude dormir, lo que me llevo a quedarme en la cama durante parte de la mañana, y al despertar el no estaba allí. Por un momento pensé que lo había soñado, que todo fue fruto de mi desbordante imaginación, pero el dolor de mi cuerpo y el escozor de mi chocho corroboraban mi noche sexual.
Una pequeña nota en la almohada ilumino mi cara:
“Lo siento, me daba pena despertarte, estas preciosa mientras duermes b
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