La lluvia caía incesante, calando todo a su paso, incluida mi alma. Desde la ventana, todavía con las bragas húmedas, miraba la calle, el agua, los remolinos que se formaban en conjunción con el aire que azotaba la noche, y no podía dejar de pensar en lo que acababa de leer.
Cien golpes de Melissa Panarello. Sexo sin sentimientos, autodestructivo, y con el único objetivo de encontrar aquello que tanto ansiaba, el amor. No podía evitar percibir, en una pequeña parte -ínfima tal vez-, cierto paral
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