El amagado no nace,
se hace:
con el rechazo,
con el trato malsano,
con los comentarios inhumanos,
con las risas infundidas
con las burlas sufridas,
con la falta de afecto,
con la falta de apego
con sus decepciones no gestionadas,
con sus traumas no registrados,
con sus vacíos no comprendidos…
La amargura es una semilla,
que se implanta y germina,
con el abono del dolor,
la soledad,
y la inmundicia de la sociedad.
El amargado está en guerra
con todo aquel que l
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