Cuento basado en una de las primeras escenas de la novela Drácula (el viaje del conde en el barco Deméter, en el que va asesinando a toda la tripulación, hasta llegar a Londres), y en homenaje a Los diez negritos (o Los diez indiecitos), de Agatha Christie. El relato comienza cuando el barco Deméter arriba al puerto de Whitby, chocando en el muelle, sin rastros de vida en él. Llega la policía y el inspector Rathbone, el que es guiado por John, un encargado del muelle, al interior del barco. Le muestra lo único que él había descubierto; un cadáver atado al timón. El policía encuentra la bitácora del capitán del barco (Capitán J. Holmes), y comienza a leerla, mientras algunos policías se llevan el cuerpo y otros registran el resto de la embarcación, produciéndose un racconto que abarca desde el primer día de viaje hasta el último. En este largo flashback el capitán pasa a ser el narrador principal y se relata el descubrimiento de un vampiro (o supuesto vampiro), al que los marineros del Deméter llaman Conde, quien convence a la tripulación de que acepten su presencia, a cambio de repartir con ellos una fortuna que lleva en diamantes. Los hombres aceptan y, a partir de ese momento, se van produciendo algunas conversiones de los marinos a vampiros y las repentinas y extrañas muertes de estos. En cada ocasión, los restos de los muertos son despedidos con una vieja canción de marinos (música diegética). En la última noche de viaje, la del arribo a Londres, se resolverá quién, o quiénes, era el (los) asesino (s) y quién, o quienes, será (n), el (los) sobreviviente (s).
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