Nota introductoria: Para leer la primera parte, clicka aquí.
Fin de trayecto
Los gritos no dejaban de sucederse, y Mario empezó a reducir la velocidad del autobús. Un nuevo grito, esta vez mucho más inhumano que el resto, hizo que Mario pusiera sus dos pies sobre el pedal del freno, empezando a frenar bruscamente. Pero se escuchó en el autobús un nuevo chasquido de dedos, y Mario dejó de tener el control de sus piernas. No las sentía, pero pudo observar que sus pies ya no pisaban el freno y qu
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