Uno de los preceptos más estimables a tener en cuenta a la hora de escribir bien poéticamente o de hacer buena poesía es saber que en este arte no caben la mentira, la falsedad ni el fingimiento. Al decir esto nos estamos refiriendo, claro está, a la poesía con mayúsculas, la de mayor aliento, la más pura y lírica, la que sirve de expresión a los más acendrados sentimientos y es capaz de reflejar, en toda su intensidad, las pasiones más bellas o, cuando menos, las experiencias más humanas.<> Dej
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