Porque se puede ser un artista y tener, además, dos cosas muy importantes: sentido común y vergüenza torera. Es la diferencia entre quienes simplemente aspiran a vivir de su trabajo, y quienes se dedican a acudir a ruedas de prensa para “presionar” al poder, amenazar a propios y extraños con malos modos y vete tú a saber qué oscuros males, y reclamar prebendas que abochornarían a cualquier otra persona con un mínimo de decencia.
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