Hace un par de días que los estreptococos me tienen encadenada al sofá de mi casa, lo que, aunque en un principio puede parecer confortable, en seguida se traduce en un terrible aburrimiento. Por eso, en cuanto la fiebre remitió, decidí volver a ver las películas de El Señor de los Anillos, que siempre me han gustado y me han entretenido mucho. En general, adoro lo épico de esta historia que me permite relajar mi conciencia pacifista; es un relato tan fantástico que los malos son Malos y los
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