Habían pasado unas semanas desde que le escribí aquella nota de despedida a Pedro, mi pareja de cinco años. Aunque a decir verdad, en este último año poco de pareja habíamos tenido. Él viaja mucho por su trabajo y al vivir cada uno en nuestros pisos, era difícil predecir cuantas veces nos podíamos ver en un mes o en meses. Por esa razón la pasión parecía haberse esfumado, y eso se notaba en el sexo. Yo percibía mi falta de interés y su falta de compromiso debido a su adicción al trabajo, por
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