La exquisitez de Shima
En el camino, lejos de frescura amable
te vi, la frente en alturas y sobre tus hombros,
el sol derretía flores de arena y miel.
¿Alguien te ha visto después de aquel día?
Detrás de algún ocaso vivirás escondida,
tu voz se alimenta de un rumor estrellado.
Es tan necesario retenerte
en el dobladillo de mi falda,
mujer exultante de belleza
con tu blusa tierna inflamada,
¡pluma sobre el Kenya!
Derretida
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