Esta historia va de soledad. Soledad que puede ser mitigada por las modernas y sofisticadas tecnologías de comunicación, tan versátiles y eficaces, pero que no llenan el vacío que siente un hombre cuando está alejado de sus seres queridos. Porque el ser humano, a pesar de todo, sigue siendo aquel mamífero que necesitaba acurrucarse en su nido cada noche, arropado por el calor de la familia.
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