Nuestros tesoros más preciados se pueden resumir mediante una sola palabra: recuerdos. ¿Quien o que seriamos sin recuerdos? ¿Qué sentido tendría vivir sin recuerdos? Cuando carecemos de ellos el dia a dia adquiere otro sentido, y la necesidad, la avaricia por aquellos tesoros se vuelve, más que una condición, la realidad.
¿Que otra necesidad podría tener un niño atrapado en su propio mundo de cuatro paredes junto con unos pocos objetos de su pasado olvidado?
ー¡Libertad!
Romper las cadenas que lo atan, hacer pedazos las cuatro paredes que le encierran y escapar de ese régimen de vida que le tortura, son el combustible que le impulsan a sobrevivir, a ir en búsqueda de lo desconocido y sobre todo recuperar su nombre perdido
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