Los silencios que preceden las ausencias
no son fríos: son infinitos.
Son espejos donde la duda
se multiplica como un laberinto.
(Verso 2)
El destierro no es un sitio,
es un tiempo que retorna.
Allí, la ética se asoma
como un faro en la penumbra.
(Estribillo)
Y como olas devuelven al náufrago,
la soledad nos arroja al consuelo.
El olvido es un dios discreto,
que custodia lo eterno y lo frágil.
(Verso 3)
Toda ausencia es un mapa secreto,
dibujado en la arena del tiempo.
El hombre lo recorre sin saber
que ya estaba escrito en su destino.
(Estribillo)
Y como olas devuelven al náufrago,
la soledad nos arroja al consuelo.
El olvido es un dios discreto,
que custodia lo eterno y lo frágil.
(Coda)
El silencio es también regreso,
una cifra en la memoria de los días.
Este poema explora la naturaleza de la ausencia y el silencio. Se presenta el silencio previo a una ausencia no como algo vacío, sino como un espacio de reflexión y duda. La ausencia misma se describe como un "tiempo que retorna", un "mapa secreto" que el ser humano recorre sin ser consciente de que ya estaba trazado.
El poema sugiere que la soledad conduce al consuelo y que el olvido es una fuerza protectora que resguarda tanto lo duradero como lo efímero. Finalmente, se concluye que el silencio es un tipo de regreso, un resumen de los recuerdos que se guardan a lo largo del tiempo.
Letra y música pertenecen a Marc López Sánchez por derechos reservados
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