Damián ya no estaba junto a ella, un maldito tumor cerebral le había alejado de sus brazos, apenas tuvieron tiempo para despedirse, todo sucedió demasiado rápido. El recuerdo de la última noche que pasaron juntos, la acompañaba en todo momento, era lo único que le quedaba de él. Hasta el último segundo su mirada gris se mantuvo con aquel fulgor de acero, esos labios insolentes, que tantas veces habían recorrido su cuerpo memorizándolo, no dejaban de decirle cuanto la amaba, mientras agradecía a
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