No es bueno jugar con fuego
pues pronto o tarde te quemas.
No es bueno seguir el juego
pues luego vienen las penas.
No quiero perderte nunca.
No quiero verte llorar.
No quiero que nunca, nunca
nos olvidemos de amar.
No quiero que pienses, nena,
que tan sólo busco sexo.
No me hagas esa faena
y deja que te dé un beso.
Y no pienses ya, cariño,
que tengo un corazón pobre,
pues dejé de ser un niño
para convertirme en hombre.
En un hombre que ha vivido,
en un hombre que ha soñado,
en un hombre que ha sufrido
y se ha enamorado.
Me he enamorado de ti
y no te cambio por nada.
Eres quien me hará feliz,
mi bien, mi dicha, mi hada.
Quiero ser, más que tu amigo,
tu esposo, y, sin engaño,
quiero estar siempre contigo
por los años de los años.
Quiero decirte preciosa;
quiero regalarte un ramo,
un ramo de rosas rojas,
y así decirte... te amo.
José Ramón Félix de la Rosa
©
Todos los derechos reservados
All rights reserved