“Ella apareció, como en noches anteriores con el rostro desfigurado, el tacto frío y aliento de hielo. Sentí que me estremecía, hundiéndome en la vieja silla. Me entregó algo, cerrándome la mano con fuerza. “Esta es la señal”, susurró. Yo intenté soltarme, pero su piel se desvanecía y se tornaba oscura, confundiéndose con la noche…… Sigue leyendo microterrores
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