Manuel, un joven en sus veintes comienza un día como cualquier otro en el bus que lo lleva de su casa al trabajo. Pero este viaje, tiene algo especial, algo muy diferente. Manuel siente algo dentro de sí que no ha sentido nunca antes: está completamente feliz y relajado. Una sensación que incluso puede sentir como una esfera cálida en el centro de su cuerpo. Pronto vamos a comprender que Manuel está en el medio de un viaje onírico que lo conecta con sus recuerdos y con sus pensamientos. Sin ninguna lógica de por medio, como suele ocurrir en los sueños, Manuel pasa del bus de todos los días a una playa donde mira al mar extasiado; luego al medio de un campo de fútbol donde se permite recordar cómo fueron sus inicios en este deporte; un bar en el que una orquesta toca salsa en vivo con parejas que bailan entregadas al ritmo y a la cadencia de la música, y donde también Manuel va a encontrar una sonrisa que lo cautiva. Hacia el final vamos a entender que todo esto que que estamos presenciando de primera mano durante este viaje de ensoñación de Manuel, son los momentos de transición luego de haber llegado al final de su vida en esta dimensión o en este planeta que llamamos la Tierra. Como cualquier ser humano, Manuel se resistirá a la idea de partir, pero ya no puede hacer nada para evitarlo. Es momento de comenzar de nuevo.
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