Diablillo colorao de ojos encantadores
de corazón tan noble como su inocencia,
dibujas belleza en cada palabra cuidada
y enciendes hogueras con la realidad
que tu verso franco cincela.
Ay, ay, ay
Diablillo colorao de la sonrisa perfecta,
de alma tan fuerte como su verbo,
traes nieve en copos de servilletas.
Ay, lerele
Diablillo colorao de las mil ocurrencias,
cariño personificado en su eterna fiesta,
lloras cuando tu cuerpo tiembla
con la ausencia de cada palabra,
ola de mar cálido en tus afectos.
Ay, ay
Diablillo colorao de las noches tristes,
del grito ahogado de las inconformidades,
rompes la barrera del sonido
con tus impulsos de adolescente.
Lerele, ay
Diablillo colorao de los modismos,
del descanso breve y doble turnos,
alzas la voz en tribuna de tus derechos.
Ay, ay, ay
Diablillo colorao de los patines,
del lenguaje directo y sencillo,
iluminas el cielo con tu existencia
y cada suspiro que hacia ti navega.
Diablillo colorao de las altas y bajas,
del carácter cauto y reservado,
estampas un abrazo a la vida misma.
Ay, lerele
Diablillo colorao de la fiebre amiga,
de los ojos hinchados por tanto llanto,
escalas la cima del tiempo que te toca,
y así única como eres sin tú creerlo
profundizas en cada vida conocida tu huella.
Ay, lerele
Ay, lerele
lerele
Ay, lerele
Ay, lerele
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