Un chico joven se encuentra muy deprimido en su casa en un día lluvioso. No tiene deseos de nada, incluso por momentos no quiere ni vivir. Una visita inesperada cambia su estado anímico completamente, al punto que comienza a querer enfrentar la vida con optimismo. Lo irreal, lo cotidiano, y las relaciones afectivas se entrelazan en este relato para dejar entrever un mensaje importante a los lectores: "Los problemas imaginarios que aquejan al ser humano, no pueden suplantar a los problemas reales, y tanto para los unos como para los otros, hay una solución, solo hay que encontrarla".
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