Querido papá,
Cómo pasan los años. No me gusta recurrir demasiado a los tópicos, pero, ahora que me ha dado por bucear en el pasado, siento que fuera ayer. Parece que fuera ayer cuando, noche tras noche y mes tras mes, esperaba ansiosa a que llegaras del trabajo para darte un beso y pedirte por mi caballo blanco. ¿Recuerdas? En cuanto sonaba el timbre, iba con toda la ilusión a abrirte la puerta, y te imaginaba con un enorme equino a tu lado. Aquel fue uno de mis tantos caprichos. Caprichos qu
All rights reserved