Ella bailaba en ese prostíbulo todas las noches con una máscara y poca ropa, lo único que le daba esperanza y la dejaba mover las caderas era, saber que para terminar su carrera y alimentar a su hija tenía que bailar.
Esa niña era la luz de sus ojos, y si por ella tenía que bailar y vender su cuerpo, lo iba a ser.
* * *
Él busco demasiado tiempo a su Mate, no culparía a la Diosa Luna por no brindarla a su vida, ya que él a sus ojos y el de muchos era un monstruo.
Jamás se imagino que su Luna bailaba en ese prostíbulo, ni mucho menos que tuviera una hija.
¿Pero qué haría?
Él no podía cambiar eso, pero si superarlo, ¿verdad?
Porque todos los licántropos podrían superar que su Mate baila en un pub y que otro hombre la había dejado embarazada ¿no?
Pues nadie sabe si él lo hará...
* * *
Una madre capaz de todo por su hija.
Un licántropo que tiene una pena que no lo deja dormir.
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