De acuerdo con las comunicaciones de los Guías de la Hermandad Blanca Universal, existiría una partícula que se haya en nuestro corazón y que, vinculada a la glándula pituitaria, nos vincula con la esencia universal, permitiendo integrarnos a la dinámica cósmica. A este vínculo entre la mente y el corazón, las emociones y la razón, los guías le han llamado “vínculo cardiomental”.
Vincularnos en su más amplio sentido, es relacionarnos como parte de un todo; en este caso, del Campo Integrado de Inteligencia Relacional (CIIR). Para vincularnos, es necesario filtrar las frecuencias parásitas, frecuencias que le ofrecen resistencia a la fluidez del vínculo. Para depurar el “conducto” que nos vincula, debemos filtrarlas. Algunos usan el biomagnetismo, otros usan la música. Pero también desde tiempos inmemoriales se ha usado el poder del sonido por medio de las vocalizaciones de palabras de poder, la respiración y la meditación. En lo personal, me inclino por un entrenamiento específico, antes que por un elemento curativo.
¿Qué es el átomo singular?
De acuerdo con los contactos establecidos con los guías de la Hermandad Blanca Universal, “en el corazón se halla el átomo singular.” Este punto que se encuentra en el corazón sería la partícula más espiritual del cuerpo físico y la más densa de los cuerpos sutiles.
Defino aquí “átomo” de una forma particular, en función a la última información adquirida, y no desde el punto de vista científico, tradicional, relacionado con la teoría atómica de Bohr. Lo hago en relación con su definición; en relación a que proviene de los vocablos griegos: α (a = sin) y τομον (tomon) que significa corte o división, o sea "sin cortar", o algo que no se puede dividir.
No se trata de materia o energía, sino de un ente geométrico (“Dios geometriza”, al decir de Platón) Se trata de un punto de intersección, una unidad de información, una singularidad que nos vincula al CIIR.
Nuestra existencia misma ya implica integración, ya se encuentra conectada; la dificultad se establece en el vínculo.
Comunicación recibida el 29 de noviembre 2018.
“Como ya les hemos comunicado, en el corazón se halla el átomo o punto singular. Este es el canal que vincula la esencia individual con la esencia universal. Por este canal fluyen las tres fuerzas fundamentales del universo: Amor, Voluntad y Sabiduría. Siendo el trísquele su símbolo y llave; este canal puede bloquearse o contaminarse en el mejor de los casos”
Se nos comunicó que para que la energía sanadora y liberadora (el amor) pudiera llegar a todos los niveles del ser, el ser humano debía realizar una labor interna de liberación de emociones. Es el perdonar y el perdonarse la llave que abre la puerta a la sanación en todos los niveles que requiere el ser humano para cumplir su propósito en esta vida y participar de manera activa en esta realineación planetaria y cósmica que se aproxima:
“El maestro sanaba gracias a su vínculo de amor con el prójimo y con el creador. Todo equilibrio o desequilibrio parte de cuan fortalecidos están vuestros lazos de amor con su microcosmos y macrocosmos. Tengan en cuenta que un bloqueo como la incapacidad de perdonarse también puede definirse como una enfermedad, porque la frecuencia natural del ser humano es el amor”
“Un estado de conciencia limitado o debilitado en el amar, causara una disfunción tarde o temprano vinculada a procesos orgánicos, o por sintonía en frecuencias bajas, atraerán seres foráneos físicos o astrales.”
“El éter está formado por microcorrientes toroidales en forma de cuantos, que fluyen y refluyen en todo el universo. Si estas corrientes se desordenan a nivel del cuerpo etérico, entorpecen el correcto fluir de las energías causando disfunciones psíquicas u orgánicas. Cuando estas corrientes no pueden restituir su orden, se ocasiona la desvinculación con el cuerpo físico, pero tengan en cuenta que el objetivo último del inspirar no es nacer, es individualizarse, y expirar no es morir, es integrarse”
“La contracción producida por el corazón no tiene como único efecto la distribución de la sangre en el cuerpo. La contracción es sonido y vibración producida por el impulso del éter, de esta manera el prana se impregna en la sangre y se distribuye a todo el cuerpo.
Este impulso de corrientes toroidales genera un campo de fuerza en torno a todo nuestro cuerpo físico que lo protege y da vitalidad.
El fluido de las microcorrientes puede someterse a la voluntad del sanador y ser restablecidas. Pueden concentrarse por el poder creativo de la mente y depositarse en una zona en particular del cuerpo y así reordenar las corrientes en conflicto.”
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