En forma de carta tardía dirigida a su madre, un joven que fue reclutado a la fuerza como niño soldado reconstruye la memoria de una infancia quebrada. Entre silencios, barro y órdenes militares, recuerda cómo su nombre fue borrado y sustituido por un apodo impuesto, hasta que un gesto de resistencia íntima le devolvió la voz. A través de fragmentos poéticos y confesionales, el narrador revela el dolor de haber crecido sin abrazos, sin escuela, sin juegos, pero también la fuerza de aferrarse a una rendija de luz, a una canción, a la certeza de que su madre sigue dentro de él.
El relato, de tono lírico y contenido, explora la tensión entre la pérdida de identidad y el poder de la memoria, entre el silencio impuesto y la palabra recuperada. No es un testimonio de denuncia directa, sino una evocación íntima que busca rescatar la dignidad de quienes, en medio de la guerra, aún conservan la capacidad de nombrarse y de imaginar un futuro.
All rights reserved